26 de octubre de 2021 12:35 AM

Deisy Oviedo: El envejecimiento, un super poder de las mujeres

Mis queridos seguidores hoy de nuevo con ustedes, un feliz domingo para todos. Con la llegada de las bajas temperaturas, un mes espectacularmente hermoso y colorido, y yo cada día más agradecida a mi Dios por todas las bendiciones recibidas.

Deisy Oviedo / @Deyoviedo.us

Este artículo esta dedicado a todas las mujeres que están en el cruce de la esquina al pasar los cincuenta y por ello trataré de develar los mitos alrededor de nuestra edad madura.

Muchas veces hemos escuchado, que a las mujeres una vez que les pasa su época de reproducción se desaniman porque su utilidad en la vida termina, Dios que desfachatez más grande, un discurso manejado por años en el lenguaje patriarcal.

Las primeras teorías psicológicas de envejecimiento impulsaron el concepto del nido vacío, para complementar el hecho de que la mujer al llegar a su proceso menopáusico y ver a sus hijos irse de casa para hacer su vida, entraba en un estado de tristeza y melancolía.

Afortunadamente, hoy en día nada de esto es real, al menos para la mayoría de nosotras. Si bien es cierto, que algunas intentan retrasar el proceso de envejecimiento con tratamientos estéticos, lo cual es completamente válido,  debemos aclarar, que muchas hemos cultivado la esencia de la vida sana y a través de ejercicios, buena alimentación, prácticas de culturas milenarias como el yoga, el Thai Chi y la meditación,  hemos logrado mantenernos activas, atractivas y glamurosas, tanto a nivel espiritual, como físico.

En la actualidad existen muchos estudios sobre la vejez que certifican que la salud mental general y la satisfacción con la vida de las mujeres también mejoran con la edad. Las tasas de depresión , ansiedad y suicidio en las mujeres disminuyen, no aumentan, a medida que envejecen.

Todo lo anterior viene dado debido a que las mujeres ponen en práctica las fortalezas psicológicas aprendidas durante su vida. Utilizamos nuestras fortalezas mentales para abordar los problemas que surgen a medida que envejecemos y nuestras fortalezas de identidad para manejar los cambios que nos llegan con el envejecimiento en cuanto a roles, capacidades, estilo de vida y arreglos de vida.

También nos manejamos muy bien con nuestras fortalezas relacionales, ya que por lo general ingresamos a nuestra vejez con una sólida red de relaciones cercanas con personas en las que confiamos con las cuales compartimos e intercambiamos paciencia, escucha y cuidado.

Aplicamos nuestras fortalezas emocionales para manejar la angustia, logrando mantenernos de pie ante las crisis y perdidas que ocurren con frecuencia a medida que envejecemos. La sumatoria de todas las fortalezas nos da la satisfacción para entender que la vejez es un proceso cargado de cosas buenas y esto nos alegra el alma, con el solo hecho de saber que estamos experimentando sensaciones por las que hemos trabajado a lo largo de nuestra vida.

Después de los cincuenta, todas estas fortalezas que poseemos no solo nos ayudan a ser más felices, sino que nos llevan de la mano para una vida larga y saludable. Un estudio realizado por la psicóloga Carol Ryff de la Universidad de Wisconsin, revela que las mujeres mayores que han desarrollado sus fortalezas en todos los ámbitos arriba mencionados muestran un mejor funcionamiento del sistema inmunológico, generan más colesterol bueno y una mejor regulación de los sistemas neuroendocrinos, lo que en sumatoria es fundamental para la salud física.

Esta ventaja no es simplemente un grito de guerra para sentirse bien o para dar a las mujeres mayores un impulso de autoestima, sino que es una realidad en nuestras vidas la cual debemos poner en práctica ya que se basa en las cualidades y rasgos que desarrollamos con el tiempo.

Ahora pregúntense ¿Cuál es el super poder? La vejez en sí misma, porque si logramos llegar a la edad adulta mayor, nada ni nadie nos podrá quitar lo bailado, ya que la experiencia que conlleva al arraigo de cada una de estas fortalezas es la ventaja competitiva en el atractivo que desplegamos a nuestro mundo externo.

No se trata de altas, bajitas, delgadas, rellenitas, blancas o morenas, se trata del aporte a todo lo que te rodea, la tranquilidad que reflejas. Cuidado con la autoestima, la relación que tenemos con nosotras puede ser complicada, algunos días te sientes genial y otros eres tú peor enemiga.

Tenemos que estar conscientes de que nuestro cuerpo cambia a medida que avanzamos en la vida, lo que significa que la forma en que nos vemos a nosotras mismas y la relación que desarrollamos con nuestro cuerpo también cambiará, es necesario que nos ajustemos al nuevo yo.

El envejecimiento en sí mismo es un super poder dado a las mujeres, ya que el aceptar que es un largo viaje que forma parte de nuestra esencia, nos da la capacidad de mejorar la forma en que nos tratamos a nosotras mismas. Y cuando cruzamos la esquina de los cincuenta comenzamos a deconstruir creencias limitantes arraigadas para dar paso a la felicidad y a la verdadera libertad de ser tú misma, donde nada se interponga en tú camino.

Ama, ríe, enamórate, haz el amor, irradia felicidad, saca a relucir la belleza de tú alma, deja atrás el qué dirán, se sabiduría, baila bajo la lluvia, se loca, cuerda, canta, acepta la locura del mundo, crea el delirio, establece la duda y sobre todo se libre.

Hasta aquí mi artículo de hoy mis queridos seguidores, dejando en estas líneas el super poder de la edad adulta mayor, las invito a unirse a las tribus de almas y danzar bajo el tejido de las fortalezas que como mujeres nos fueron concedidas por la magia universal. Las honro y las respeto mi clan de mujeres llenas de sabiduría, bendecidas por la luna y veneradas por el sol. 

Sigan contactándome por mi correo deyoviedo.us@gmail.com  y por Instagram Deyoviedo.us

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